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El objetivo de la intervención fue condicionar la planta baja de una vivienda unifamiliar de tres plantas de forma saludable.

La planta baja presentaba humedades por capilaridad que se trataron con materiales transpirables. Tras rebajar el terreno 30 cm se puso una cama de grava de 15 cm para evitar la capilaridad. Como aislamiento térmico se usó corcho de 5 cm. Posteriormente se aplicó una solera de hormigón y el pavimento cerámico o de madera. Las paredes se sanearon, quitando el revoco existente y repicando hasta llegar al ladrillo, para posteriormente aplicar un revoco de cal de 2 cm. Después se intervino la fachada posterior.

La vivienda es una casa adosada, de tres plantas, con patio trasero al que antes de la intervención solo se podía acceder por una puerta de 80 cm, lo que impedía además la entrada de luz natural a los espacios interiores (comedor y cocina). Parte de la intervención consistió en ampliar la puerta de la fachada posterior creando un ventanal de 1,75 m que conecta generosamente con el jardín. La cocina se unió al comedor, derribando el muro divisorio, dando mayor amplitud y luminosidad.

Aunque es una pequeña intervención, se busca mejorar la calidad del aire interior y el bienestar de la familia.